Una perspectiva diferente

Desde ese instante han comenzado los gritos que continuaron a lo largo de tres días, y fueron tan terribles que no se podía oír por medio de dos puertas cerradas sin horror. En el instante en que él respondió a su mujer se percató de que se encontraba perdido, que no había retorno, que el objetivo había llegado, los mismos y, y sus inquietudes estaban todavía sin solucionar y han quedado inquietudes. “¡Oh! Oh! Lloró en numerosas entonaciones. Había empezado gritando:”¡No lo haré!” y siguió gritando en la letra “O.” A lo largo de tres días enteros, a lo largo de los cuales no estaba tiempo para él, luchó en ese saco negro en el que se encontraba siendo empujado por una fuerza invisible e inquieta. Luchó como un hombre culpado a muerte luchó en las manos del verdugo, sabiendo que no puede salvarse a sí mismo. Y cada instante sentía que más allá de todos sus esfuerzos se acercaba cada vez más a eso que le aterrorizaba. Sintió que su agonía se debía a que lo empujaban hacia ese agujero negro y más todavía a que no podía meterse en él. Su convicción de que su historia fué buena le imposibilitó ingresar en ella. Lo sostuvo ágil esa misma justificación de su historia e imposibilitó que avanzara, y le costó más tormento de todos. Súbitamente, una fuerza le golpeó en el pecho por dentro, haciéndole todavía más complicado respirar, y cayó por medio del todo y ahí abajo había una luz. Lo que le sucedió era como la sensación de presenciar en ocasiones en un vagón de ferrocarril cuando uno piensa que está retrocediendo mientras verdaderamente va hacia enfrente y súbitamente se proporciona cuenta de la dirección real. “Sí, no era lo preciso”, se ha dicho a sí mismo,”pero da igual. Se puede llevar a cabo. Pero, ¿qué es lo preciso? se hizo la pregunta, y súbitamente se calló (Leo Tolstoi; La desaparición de Iván Ilyich). Su convicción de que su historia se encontraba bien vivida le imposibilitó mirarse a sí mismo con honestidad, y le logró padecer estos últimos instantes de su historia como una tortura trascendente. Sólo cuando vio la “luz”, que quizás se equivocó sobre que su historia era buena, ha podido mirarse a sí mismo con honestidad y ver que había llegado el instante de tener en cuenta “lo que es preciso”, pasamos en el instante de la devastación de las Tres Semanas y Tisha B’ Av a las Siete Semanas de Consolación, que tienen dentro el mes del amor profundo entre Dios e Israel, el mes de Elul, el mes de Sufrimos las agonías de las Tres Semanas sólo mientras nos rehusemos a conocer nuestras vidas que no sean buenas. Nos aferramos desesperadamente a esa convicción de que nuestras selecciones son buenas, que nos encontramos viviendo como deberíamos, y que somos torturados por todo nuestro padecimiento. Las Siete Semanas de Consolación son nuestra ocasión de ver desde una visión diferente; que quizás tengamos la posibilidad cambiar la manera en que nos encontramos viviendo nuestras vidas. Este es el concepto del versículo que empieza esta semana:”Mirad, hoy les presento una bendición y una maldición (Deuteronomio 11:26). Esa visión nos va a proporcionar consuelo, como lo logró Iván Ilyich. Esto puede ser utilizado como una Kavanah para las bendiciones de Teshuva y el Perdón a lo largo de estas Siete Semanas de Consolación: El Teshuva va a ser desde una visión diferente; la intención de ver nuestras vidas y saber que tenemos la posibilidad de hacerlas superiores. Entonces vamos a poder perdonarnos a nosotros por nuestros fallos, y perdonar a Dios por nuestro padecimiento. Cuando hayamos completado este desarrollo de ver desde una visión diferente, entonces vamos a ser capaces de volvernos a Dios y rezar,”Ver nuestro padecimiento” Biografía del autor: Estudiar y conocer las profecías divinas con el Rabino Simcha Weinberg de la Sagrada Torah, Ley Judía, Misticismo, Kabbalah y Profecías Judías

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