Tiempos estresantes en la Iglesia? ¡Haz lo que digo, no lo que hago!

En una lista de los trabajos más agobiantes que usted tiene la posibilidad de tener, ser ministro llegó como uno de los diez primeros. A los pastores no les impresionó en absoluto, pero ¿y si las cosas fueran diferentes? ¿Y si practicamos lo que predicamos? Cuando menciono la naturaleza agotador del ministerio a personas fuera de la iglesia, varios se sorprenden, inclusive se sorprenden:”Si suponen que ser ministro es agotador, deberían venir a trabajar a mi casa”. Los pastores, por otro lado, no se sorprenden en absoluto. Están resignados al hecho de que van a estar estresados. Es como un premio para lograr decir:”Estoy tan intranquilo”,”estoy lleno de reservas” o ” no tengo un instante libre en mi iglesia”. Cuando me pongo el sombrero de mi entrenador, siento curiosidad. ¿Es de esta forma como debe ser? ¿De qué otra forma tiene la posibilidad de ser? ¿Qué tenemos la posibilidad de llevar a cabo sobre esto? De todos modos, ese es el verdadero problema; justo ahí. Nos encontramos realizando bastante. Nos encontramos haciendolo en todo momento. Jamás dejamos de llevarlo a cabo. Los teólogos podrían discutirme sobre esto, pero comunmente desearía que hubiera una Biblia impresa que tuviera las líneas de tiempo entre cuando Jesús actuó y no actuó. En los bastante más de 30 años que abarcaban Mateo, Marcos, Lucas y Juan, veríamos que Jesús pasaba muchísimo más tiempo descansando, caminando, pensando y siendo que realizando, realizando, realizando. De hecho, tenemos la posibilidad de estudiar bastante de cómo Jesús se cuidó a sí mismo. ¿Qué hizo él? 1. Caminó 2. Pasaba el rato con los amigos 3. Él leyó las Escrituras 4. Tomó la siesta 5. Se marchó aunque no había terminado los 6 años. Se enfadó – bueno y enojado 7. Fue a la iglesia 8. Rezó 9. Se divirtió, fue a fiestas y jugó con jovenes de 10 años. Se tomó su tiempo y decidió andar. Es menos sobre lo que nos encontramos realizando y más acerca de cómo nos encontramos siendo. ¿Cómo tenemos la posibilidad de pasar de estar resignados (para conformarnos con esta vida estresante) a estar resueltos (para cambiarla)? Como dirigentes de la iglesia, mostramos y predicamos a nuestra congregación que ellos cambian sus hábitos y practican el autocuidado, pero no en todos los casos lo hacemos nosotros.como dice el refrán, precisamente requerimos “entrenar lo que predicamos”. Cuando por último lo consigamos, todo encaja. Porque ya entendemos precisamente lo que debemos llevar a cabo, le mencionamos a la multitud cómo llevarlo a cabo en todo momento. Un refrán entre los pastores es que el cristianismo está más atrapado que enseñado. Verdaderamente debemos modelarlo. Las enseñanzas no existen a menos que las vean en nosotros. ¿Qué nos valdrá escuchar esas mismas enseñanzas y ofrecer esos mismos pasos? Comienza preguntándote qué harías para animar a alguien en tu red social que se encontraba decidido a cambiar sus formas bastante estresadas? ¿Cómo puedes aceptar ese consejo tú mismo? ¿Cómo pudiste andar serenamente este año con tranquilidad en el “crunch” de los programas de otoño y las presiones de regreso a la escuela y otras presiones? Cuando nos encontramos en una posición de liderazgo, tenemos la posibilidad de engañarnos a nosotros suponiendo que no somos causantes de nuestras selecciones personales, mientras que estemos realizando nuestro trabajo. Nada podría estar más lejos de la realidad. Cuando ignoramos nuestro autocuidado, no engañamos a nadie. Hace aparición, y después se atrapa. ¿Es eso verdaderamente lo que deseas dar a conocer? Biografía del autor: J. Val Hastings, MCC es el principal creador y presidente de Coaching4Clergy, que proporciona poder a los dirigentes espirituales de en la actualidad por medio del coaching, consultoría y entrenamiento de entrenadores. ¿Sabías que 6 de cada 10 iglesias cerrarán en los siguientes 10 años? Visite coaching4clergy.com y e3churchleadership.com para conseguir información, elementos y servicios que le van a ayudar a asegurar un futuro sostenible para su congregación.

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