Religión: ¿Por qué la gente se siente atraída por la religión?

Hay varias religiones en el planeta actual; algunas de ellas hay ya hace una cantidad enorme de años y otras podrían describirse como novedosas comparando. Y además de las religiones que son precisamente definibles como religiones, hay otras figuras y establecimientos que están sirviendo a un objetivo muy semejante. No obstante, es viable que no se note o perciba que estas personas tienen similitudes con la religión. Concepto Antes de que echemos una mirada a eso que estas causas tendrían la posibilidad de ser, observemos la palabra religión y su concepto. En el diccionario la religión mundial proviene del latín Ligare y esto quiere decir obligar. Entonces, algún cosa que enlace a uno con algo tiene la posibilidad de ser clasificada como una religión fundamentada en este concepto. Y como dice el refrán:”El mapa no es el territorio”. Algo se puede llamar religión, pero eso es sólo una palabra y no enseña bastante de lo que verdaderamente está pasando. No enseña la psicología que está implicada. La palabra ha conseguido un concepto algo negativo en todo el tiempo y esto hay que al accionar de varias personas que se han asociado a una religión en especial. La religión puede ser culpada; pero no quita nuestra compromiso individual. El Propósito no es considerable si uno cree en la religión o no. El objetivo de esto es ver intensamente lo que podría atraer a la multitud a asociarse con las religiones y simultáneamente lo que requiere que esto logre ser llevado a cabo dentro de la persona. Esto tampoco significa que lo que atrae a la multitud a la religión sea siempre disfuncional. Una metáfora Es como cuando se tiene hambre; aquí se consume comida para apaciguar la sensación de hambre. El deseo de comer no es negativo ni disfuncional; sencillamente es parte de la vida. No obstante, sería sensato investigar por qué se tiene hambre y además qué es lo que atraería a uno a algunos comestibles. En ocasiones estos van a ser comestibles saludables y en ocasiones éstos no van a ser saludables. Uno podría sentirse atraído por los comestibles poco saludables, pero en vez de culpar a los comestibles uno puede ver lo que los atrae a los comestibles. Esto tiene la posibilidad de ser clasificado como un devorador consciente. Mi punto de vista Estas críticas son mi punto de vista y no pretendo tener todas las respuestas o las únicas respuestas. Mi interés no está en la legitimidad de ninguna religión o religión per se. Lo que me atrae es ver la psicología de la religión. Pienso que por medio de la observación de cómo trabaja la cabeza del ego, uno va a ser con la capacidad de conseguir una mejor comprensión de la religión. La cabeza del ego Esta es la parte de nosotros que se ve afectada por nuestras vivencias. Algunos de estos tienen la posibilidad de ser traumáticos y algunos de ellos tienen la posibilidad de tener muy poco efecto en nuestras vidas. Y lo que estas vivencias hacen es conformar cómo percibimos la verdad. Y la manera en que siente la vida es por medio de las polaridades. Aquí hay sólo dos caminos y la vida entera va a ser percibida por medio de uno de estos caminos. Esto es lo bueno y lo malo; lo preciso, lo desgastado y de esta forma sucesivamente. La presencia se distribuye en partes. La vida se transforma en una expresión de jerarquía y no de toda la jerarquía. El ego teme al cambio y así sucede porque la exclusiva forma en que puede trabajar y existir es por medio de las cosas siendo lo mismo. Se siente seguro con lo que es familiar. Y si algo cambiara, significaría muerte para la cabeza del ego. Su identidad y exclusivo punto de referencia es el pasado y el instante presente se interpreta siempre desde vivencias pasadas. Trauma Algo que hace el trauma es hacer conflicto y división. Uno se siente separado de lo que quiere y requiere. Lo que el ego hace es proyectar estas pretenciones externamente. Estas pretenciones tienen la posibilidad de radicar en la necesidad de sentirse: conectados, empoderados, significativos y seguros; de esta forma como la necesidad de sentido y propósito. El Ser Por eso la cabeza del ego fué construída en más reciente instancia desde el mal y el trauma. No es una expresión verídica de quién es uno. El verdadero ser es increíblemente diferente a la cabeza del ego. Aquí uno es además el espectador de la cabeza y no la cabeza en sí misma. Pero olvidémonos del verdadero yo por ahora y sigamos con el ego mi.

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