Orando reclinados o acostados

Aunque son posiciones menos frecuentes, en muchas personas favorecen la relajación y la concentración. Por supuesto que existe el riesgo de quedarse dormido o de perder el hilo de los pensamientos, pero tampoco está mal dormitar con una plegaria en el corazón.

Las personas que necesitan guardar cama debido a una convalecencia encontrarán que a veces es la única posición posible. Puede aprovecharse para reflejar:

• apertura del corazón a la divinidad,
• entrega relajada a la voluntad divina.

Hay gestos y posiciones de manos y brazos que refuerzan actitudes.

• Boca arriba: relajación, apertura hacia el cielo o la trascendencia.
• Boca arriba con los brazos en cruz: refuerza la apertura del corazón y del centro del ser a la trascendencia; entrega.
• Boca abajo: es utilizada con frecuencia en las culturas indoamericanas para estar en contacto con la tierra. En la mayoría de las ocasiones se apoya una oreja en el suelo —o sobre la mano, pero apuntando al suelo— para “escuchar” la tierra.

Así como el estar boca arriba tiene un efecto emocional de apertura serena al infinito, el estar boca abajo tiene un efecto emocional de fuerte arraigo. En ambos casos también podremos observar una sensación de estar “sostenidos”.

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