¿Necesitamos realmente a Dios?

El hombre está dotado de capacidad. Poseemos la aptitud de llevar a cabo cosas. No obstante, nuestra aptitud es inherentemente limitada. El hombre no es todopoderoso y entonces no puede hacer todas las cosas. Ya que la aptitud humana es finita, podemos encontrar que un individuo no puede, por sus propios poderes, asegurar el triunfo de todas sus ocupaciones y proyectos en la vida. Un ser humano no puede asegurar en todo instante su buena salud y la seguridad de su historia. Un ser humano no puede asegurar su confort durante toda la vida. Dado que experimentemos ansiedad, preocupación, temor y duda es una clara indicación de que nuestra capacidad no en todos los casos es bastante para conducir los peligros, adversidades y retos de la vida. Todos queremos felicidad, buena salud y triunfo en la vida. No obstante, por nuestra cuenta no tenemos la posibilidad de asegurar el logro o cuidado de este estado de cosas que queremos. Lo que esto quiere decir es que para agradar estos antojos requerimos la asistencia de un poder bastante más grande que nosotros. Este poder todopoderoso que requerimos es Dios. El hombre, por supuesto, requiere la asistencia de Dios para vivir una vida totalmente feliz y triunfadora. La necesidad de la raza humana de Dios siempre estuvo ahí. Nuestra búsqueda de Él es extendida. El hombre primitivo, sin lugar a dudas, tuvo que confrontar a enormes adversidades en su pelea por subsistir. Los peligros a los que tuvo que confrontar eran gigantes. Poseía poca custodia contra los elementos. Era predispuesto a ser devastado por la patología. Había el peligro siempre presente de ser devorado por los animales salvajes. No en todos los casos se encontraba seguro de hallar la comida que necesitaba. No había ninguna garantía de que tendría triunfo cuando saliera de su cueva para vagar por la selva en busca de comida. Además estaba el peligro de ser abatido por otros salvajes. Se percató de que por sí solo no podía combatir con triunfo los peligros y retos de la vida. Sintió la necesidad de llegar a un poder bastante más importante que él mismo para contribuir a asegurar su seguridad y supervivencia. Su adoración de ríos, árboles, lomas y otros elementos fue por supuesto emprendida con la promesa de conseguir la asistencia y custodia que evidentemente necesitaba. Nuestras situaciones de hoy son muy dispares. No obstante, todavía debemos enfrentarnos a peligros, adversidades y retos que no en todos los casos tenemos la posibilidad de enfrentar con triunfo como producto de las restricciones naturales de nuestra aptitud. En este momento piensa en esto. Esa búsqueda o emprendimiento que significa tanto para ti, quizás sea un examen, una entrevista de trabajo o un negocio, quizás sea una labor oficial, una actuación o un régimen que estás pasando, ¿podrás estar seguro de que va a ser exitoso? ¿Puede asegurarse de que la próxima vez que se despida de sus conocidos cercanos y salga de casa, no va a ser ejecutado en un incidente de carretera? ¿Que no se despertará mañana para conocer que tiene un tumor malvado que se cobrará su historia en unas semanas? ¿Es con la capacidad de asegurarse de que no perderá su empleo y, entonces, no va a poder seguir estando a sí mismo y a sus conocidos cercanos? ¿Que su negocio no va a fracasar y que usted cae en la ruina financiera? ¿Y la seguridad y el confort de sus conocidos cercanos? ¿Pueden asegurar que el individuo cercano que fue de compras no va a ser ejecutado a tiros en un ataque por ladrones armados? ¿Puede usted asegurar que su hijo (a) que salió alegremente a la escuela por la mañana no va a ser secuestrado (a) y no va a poder regresar a casa con vida? Aquel amado cuyo regreso usted está aguardando ansiosamente, ¿puede asegurarse de que él o ella no va a ser ejecutado en un coche o un incidente de avión, que su actividad social no va a tener lugar en la morgue? ¿Puedes estar seguro de que el individuo cercano que está tan vivo y bien hoy no sucumba a la patología en los días venideros y te encuentres sumido en el mal? Las opciones de que un individuo experimente un fracaso o una desgracia en la vida son infinitas. El fácil hecho es que requerimos la asistencia de Dios para combatir con triunfo los peligros, adversidades y retos de la vida. La vida no puede ser totalmente feliz y triunfadora sin Dios. Este artículo fue extraído de Ciencia Espiritual, un libro de Emmanuel Emezie. Informatica

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