¿Libertad de la religión?

Cuando se le hizo la pregunta al Buda si alguien puede resultar iluminado, aunque no fuera un fan del Buda. Su respuesta:”¡Por supuesto!” Inclusive fue más allá de eso. Avisó sobre el apego a la religión misma, y sugirió que uno sólo usara el budismo como balsa para atravesar de la ilusión a la iluminación. Entonces, de esta forma como uno que ha cruzado un río en una balsa sale de la balsa en la orilla lejana y lo deja atrás, de esta forma además un individuo iluminada debe llevar a cabo lo mismo con el budismo. No intentaba crear una religión, intentaba dejar en libertad a la multitud. No obstante, tuvo una observación a estas afirmaciones. Da igual a qué religión o credo pertenezca uno, o a qué religión o creencia no pertenezca uno, o a qué religión o creencia no pertenezca uno. Pero algo más lo realiza. Y sin esta otra cosa, que no posee relación con ninguna creencia especial o no fiel, la iluminación es imposible. Entonces, ¿qué tiene la posibilidad de ser esto, este requisito universal para la iluminación; esta proposición aplicable a todo lo que puede dejar en libertad a la raza humana? El Buda mencionó que ocho cosas tienen que ser entendidas para que la iluminación ocurra, independientemente de o además de las creencias de uno mismo, y si inclusive una de estas ocho cosas falta, la iluminación no va a ocurrir. Estas ocho cosas, ha dicho, podrían inclusive dividirse en tres cosas: moralidad, auto introspección y la inteligencia o perspicacia que resulta en trascendencia espiritual. No importaría en qué deidad se creyera o en qué sendero se siguiera, mientras que ese sendero condujera a un carácter moral y a acciones puras, inocentes y honorables. Entonces la cabeza no tendría entonces arrepentimientos ni intranquilidades, y sin remordimientos ni intranquilidades, podría relajarse en estados relajados y pacíficos que paralelamente cortarían por medio de nuestras ilusiones retorcidas y fomentarían una verídica inteligencia y perspicacia que trascenderían la cabeza misma y entrarían en reinos realmente espirituales e inefables. ¿De qué sirven las creencias y los especiales si el resultado definitivo es un apego a las creencias e especiales hasta el punto de excluir o desagradar a otros? Una cosa donde el Buda era bueno era argumentar las cosas con claridad, no con apariencia de secreto, para que tengan la posibilidad de ser de forma sencilla comprendidas. Entonces, detalló detalladamente cuáles son estos ocho pasos, involucrando la moralidad, la auto introspección, y el entendimiento y la inteligencia resultantes. Lo primero que hay que hacer es una comprensión balanceada. Esto quiere decir que entendemos la verdad de la vida; que radica más o menos en interminables intentos de felicidad por medio de interminables intentos de huír de nuestro descontento. Que nos encontramos impulsados a este propósito, y que esta presión recurrente para ser contentos equivale al estrés. Y siendo de esta forma impulsados, en ocasiones dañamos a otros en nuestra búsqueda inexorable de nuestra felicidad, jamás llegando a un convenio con la carencia de fiabilidad y la fugacidad de la alegría. El segundo paso es el pensamiento equilibrado. Esto quiere decir cultivar pensamientos de buena intención, una sepa de crueldad y desconectarse de la codicia y el odio cegadores. Esto además significa dedicar nuestra vida a perfeccionar el carácter y la espiritualidad, inclusive por arriba del propio estatus popular o de la riqueza material. El tercer paso es el alegato equilibrado. Esto supone una conciencia de cómo estamos hablando a los otros, desde la mentira descarada hasta el inconveniente sutil donde tendríamos la posibilidad de comentar a espaldas de otro, calumniar injustamente a alguien, comunicar comentarios como si supiéramos que son nuestros propios hechos veraces, chimentos, utilizar discursos ásperos donde pudiéramos jurar o exagerar para compensar nuestras inseguridades al expresarnos, y también discursos frívolos que son sólo expresiones con el objetivo de El cuarto paso es la acción balanceada. Esto quiere decir cultivar estados mentales relajados y sin culpa al no llevar a cabo inconveniente a los otros, introduciendo a los seres vivos que atesoran su historia tanto como nosotros y se protegen de la desaparición. Esto además tiene dentro no perjudicar la relación sexual establecida por la avaricia de meterse con otro. Con el robo, y con meterse con intoxicantes o drogas ilícitas. El quinto paso es un soporte equilibrado. Esto quiere decir llevar a cabo una vida no dañina, libre de engaño, malinterpretación, injusticia

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