La iglesia y el libro de Enoc

La mayor parte de la multitud asume que la Biblia está completa. La mayor parte de la multitud no sabe sobre la parte substancial de la Biblia que fue removida por la Iglesia, increíblemente con declaraciones de herejía. Esta parte de la Biblia se conoce como el Libro de Enoc. El Libro de Enoc se realizó infame en un punto especial de la historia, por ser un vínculo directo entre historia y mitología. Los teólogos eran menos admisibles que los testamentos usuales en las declaraciones mágicas de este libro, sólo por su referencia a los ángeles caídos copulando con la raza humana. El Libro de Enoc predica fundamentalmente la creencia de que los ángeles codiciosos y codiciosos, en una misión maligna, eligieron caer a la tierra de la buena felicidad de Dios. Estos ángeles caídos habitaron la tierra con apariencia de humanos para tener relaciones sexuales con las mujeres y producir descendientes demoníacos que ellos esperaban que ocasionalmente fueran la desaparición de todo el mundo. Si esto no es lo bastante asombroso, además se escribió que estos vástagos demoníacos se reunirían en misterio y, en más reciente instancia, se unirían por medio de medios políticos, sociales, religiosos y numerosos otros medios para vigilar a la raza humana en un esfuerzo por destruirlos en más reciente instancia. Se estima que ellos caminan la faz de la tierra en esta jornada, puesto que vivimos con ellos todos los días sin entender verdaderamente quiénes son. ¿Es bastante para aguantar? Aparentemente la Iglesia lo pensó de esta forma, porque sacaron totalmente de la Biblia esta parte escencial y trataron de eliminar estos documentos para que muy poca gente lo supiera. Se ve como si hubiera una guerra interminable todos los días de la vida de todos, en formas pequeñas o enormes, con el bien y el mal. Justo cuando sientas que puedes tranquilizarte, los “Observadores” están cerca y tratarán de provocar más catastrofes y tragedias si tienen la posibilidad de. Según el Libro de Enoc, la angustia empezó cuando los ángeles, adjuntado con su jefe llamado Samyaza, desarrollaron un deseo insaciable por las “hijas de los hombres” sobre la tierra. Estos ángeles deseaban fornicar intensamente y producir descendencia con estas mujeres. Samyaza no pretendía descender solo a la tierra, por lo cual tentó a doscientos ángeles llamados “Vigilantes” para que le acompañaran en su misión hedonista. Los ángeles hicieron un pacto para cumplir totalmente su misión, poniendo en riesgo entonces graves maneras de castigo de Dios. Los ángeles descendieron a la tierra y primero enseñaron a las mujeres hechicería, encantamientos y adivinación con ediciones corruptas de los misterios del cielo. Entonces estos ángeles concibieron jovenes con estas mujeres. Sus crías se convirtieron en colosales, devorando todo lo que les gustaba con apariencia de aves, bestias, reptiles y peces. Próximamente, inclusive el Homo sapiens se transformaría en un manjar. Un ángel, llamado Azazyel, tomo la decisión de hacer maneras de adorno para las mujeres. Estas formas eran maquillaje, joyas y otros medios para realzar su interesante sexual. El ángel inclusive fue un paso más allá al enseñar a los hombres cómo desear el asesinato en masa y llevar a cabo de las armas instrumentos mortíferos de guerra. La guerra, fue comunmente explicada por los eruditos, no como un proyecto realizado por Dios o por el hombre, sino como un proyecto realizado por los ángeles caídos y Satanás. En algún instante, la raza humana clamó a los cielos y el arcángel oyó su súplica. Estos poderosos arcángeles eran Miguel, Gabriel, Rafael, Suryal y Uriel. (Satán fue parte de los serafines, la orden más alta de los Arcángeles, hasta que desafió a Dios y se transformó en el maestro del mal puro. El Señor le ordenó a Rafael que atara a Azazyel. Ordenó a Gabriel eliminar a los “hijos de la fornicación”, descendientes de los “Observadores”, instruyéndolos acerca de cómo invocar su propia autodestrucción en la matanza recíproca. Entonces le ordenó a Miguel atar a Samyaza y a su maligna descendencia “por setenta generaciones bajo la tierra, hasta el día del juicio”. Entonces Dios enviaría el enorme diluvio para exterminar a los colosales malvados, los hijos de los “Observadores”. Se suponía que esta enorme inundación era Atlantis. Los colosales, en algún instante, volvieron a regresar. Aparentemente, los “Observadores” podrían tener que ser derrotados al fin y al cabo en el último día de juicio por los arcángeles. Según el

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