Gestos o actitudes de la oración

Los gestos o actitudes corporales que acompañan a la oración han sido y son muchos. Algunos forman parte de rituales tradicionales y son espontáneos. Algunos son obligatorios, otros se acomodan de acuerdo con el estado de ánimo de la persona que ora.

La práctica enseña que la actitud corporal puede influir sobre las emociones y el estado de ánimo. A veces basta con cambiar de posición corporal y sostenerla, para notar cómo, en minutos, la disposición interior también se modifica.

Los gestos y actitudes corporales, entonces, no sólo acompañan a la oración. Forman parte de ella. Si en el acto de orar involucramos todo nuestro ser y nos entregamos por entero tal cual somos, el cuerpo no puede estar ajeno.

Más aún, podemos lograr que el cuerpo se convierta, también, en un instrumento de oración. En la década de 1960, durante las numerosas marchas a favor de los derechos civiles encabezadas por el pastor Martin Luther King Jr., muchas personas dueñas de una profunda fe mostraban su adhesión uniéndose a las marchas. Un rabino que solía participar de ellas, decía: “Durante las marchas, cuando camino codo a codo con los demás, dispuestos todos a enfrentar unidos cualquier riesgo, siento que mis pies van orando”.

Algunas prácticas de oración prescriben gestos específicos, como la prosternación de la oración musulmana que, además, debe orientarse hacia La Meca; o determinadas plegarias sabatinas en las sinagogas que se pronuncian mirando hacia Jerusalén. Pero más allá de estos ritos de cumplimiento masivo, nuestras oraciones pueden acompañarse de los gestos que sentimos como más apropiados.

No siempre podremos adoptar el gesto deseado. Por ejemplo, si deseamos orar a bordo de un ferrocarril suburbano atestado de pasajeros, nos resultará difícil ponernos de rodillas; o si guardamos cama durante una convalecencia, no será conveniente adoptar posturas corporales que impliquen un esfuerzo físico.

En definitiva, depende de cada individuo y sus circunstancias. Será la práctica la que nos indique cuáles son los gestos más apropiados de acuerdo con lo que deseamos expresar y obtener, y de acuerdo con las circunstancias que atravesamos. Pero siempre es bueno probar y experimentar. Nos sorprenderemos de todas las posibilidades que nos brinda la vida de oración.

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