Esperanza y los Evangelios Gnósticos

Últimamente me he vuelto al Evangelio de Tomás. Tomó la posición privilegiada en lo prominente de mi tribuna nocturna, donde descansa una mini-biblioteca de libros espirituales que van desde Un Curso en Milagros hasta los espectaculares Caminos de Ram Dass a Dios: Viviendo el Bhagavad Gita. Leo estos contenidos escritos exhaustivamente porque estoy en una búsqueda apasionada por comprender a Dios. Lo fuí toda mi vida. Admitiendo que esto me prepara para el escarnio y la incredulidad, tanto de la gente que me conocen y han permitido mis debilidades, como de la gente que no me conocen, a quienes este tipo de afirmación suena en el más destacable de las situaciones bastante seria, en el peor, estúpida o falsa. Pero con todas mis deficiencias, y sin importar una educación de la Ivy League, no puedo huír a un persistente sentido de lo divino. Siempre está aquí, un acorde despacio que subyace a las estaciones y eventos de mi vida. No tiene que ver con si Dios existe. Más bien, es esto: ¿cuál es la naturaleza de Dios? Sobre este tema, tengo un pie en diferentes campamentos, lo que me transforma en una clase de pulpo. Nací Cristiana y experimenté intensamente la felicidad perdonadora de la Conciencia Crística. Me transformé al judaísmo antes de mi primer matrimonio, porque al Dios del amor y de la tolerancia que sentía en mi corazón no le importaba qué religión practicaba, pero mi prometida sí. He llegado a amar el humanismo efectivo del judaísmo y la dulce melancolía de la expiación que es Yom Kippur. Años de meditación y una escuela de 4 años de sanación costumbre me impresionaron con el valor de la presencia y el vacío, de la misma forma que se propugna en el budismo, y con los rostros infinitos e inspiradores de un solo Dios, de la misma forma que se ensalzan en el hinduismo. He tenido recuerdos de vidas pasadas tan reales y palpables como el recuerdo del arugala pimienta en mi ensalada de almuerzo, y he practicado yoga lo bastante como para sentir las oscilaciones de mi cabeza centrarme, y, por breves y atesorados instantes, cesar. Ensayo un divino que es inclusivo, expansivo y abierto, y que me acerco desde dentro de mi propio corazón. Busco contenidos escritos sagrados que afirmen esta presencia abrazadora. Vine a los Evangelios gnósticos por insatisfacción con los contenidos escritos habituales. No puedo evadir la sospecha de que la Biblia, como es extensamente popular, fue manipulada por los primeros padres de la Iglesia. No es que estos Testamentos no contengan verdades eternas. Es que, en los siglos luego de Cristo, fueron revisados con el objetivo de unificar las sectas y hacer una base secular de poder, y perpetúan una jerarquía exterior que es más separativa que unitiva. La crónica de la iglesia primitiva muestra una multitud de sectas con contenidos escritos divergentes; por causas prácticas, esos contenidos escritos fueron codificados en un canon que podía ser enseñado a las masas. Entonces ese canon fue rígidamente defendido por medio de amenazas, torturas y homicidos. Desde hace tiempo, la gente que lo cuestionaron fueron perseguidas, sometidas a una tortura bárbara, quemadas en la hoguera o asesinadas de otro modo. Vivimos en este momento en el primer lapso de la historia a lo largo de el cual la gente pudieron investigar el canon objetivamente y hallar elecciones. Los frutos de esta independencia intelectual son novedosas interpretaciones, novedosas cuestiones (¿Estuvo Jesús casado con hijos, y ese hecho escondido desde hace tiempo? ¿Están Jesús y su mujer María Magdalena y sus hijos enterrados en una tumba en Israel?), y la diseminación generalizada de contenidos escritos recién encontrados que dan una visión diferente sobre el cristianismo, a entender, los libros de Nag Hammadi y los pergaminos del Mar Muerto. El Evangelio de Tomás pertence a los antiguos manuscritos de Nag Hammadi, descubierto en 1945 en un frasco enterrado en las arenas de Egipto. Data del siglo II d. C. y es un texto de los gnósticos, un grupo místico de cristianos primitivos que persiguieron el saber misterio, o gnosis, sobre Dios. La Gnosis proporciona unión con Dios, porque la Gnosis puede ser percibida como la chispa interior de la luz divina. Esto es precisamente lo que he experimentado en unos pocos instantes, hermosos y fugaces. El Evangelio de Tomás empieza con la afirmación intrigante,”Estos son los estos misterios que el Jesús viviente habló y Judas Tomás el gemelo escribió:” Esta afirmación se ve prometer comunicar la inteligencia de Jesús

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