El poder de la honestidad y el Islam

Allah Todopoderoso prohíbe todos los capital impuros y corruptos de llevar a cabo dinero en efectivo, así como transferencias engañosas, apuestas y deshonestidad. Y el Sagrado Corán ha esclarecido y etiquetado tales logros en varios de sus versos. Entre otras cosas, en este versículo, Allah Todopoderoso notifica a los comerciantes que hacen trampa en complementos. Habla que Mal a los que se llenan de la deshonestidad habla a los que, cuando tienen que conseguir por la proporción de los hombres, la cantidad precisa plena, pero cuando tienen que ofrecer por la cantidad a los hombres, dar menos de lo debido. ¿No piensan que van a ser llamados a la clarificación en un Día Masivo cuando los hombres se pongan enfrente del Constructor de los Mundos? Cuando el profeta Mohammad (la paz sea con él) se topó con un montículo de fango en el bazar de Medina y le puso la mano encima. Sus extremidades estaban frías. Al ser exigido, el vendedor respondió que la lluvia había caído sobre él. El Santo Profeta (la Paz sea con Él) notó por qué no sostuviste entonces (la parte de la lluvia de) encima de la sustancia seca, para que los hombres logren observarla? Él, que estafa, no es uno de nosotros. Consecuentemente, los traficantes que engañan al notar a los usuarios a un catador falso o al ocultarles las faltas de la formación no son reales musulmanes en el reinado del Profeta de Alá y, van a tener secuelas en el purgatorio. Entre otras cosas, el Profeta Mohammad (la Paz sea con él) mencionó que el vendedor debe aclarar al cliente las faltas, si las hubiera, en la calidad del objeto brindado para la subasta. Si esto no se termina, el vendedor va a quedar atrapado en la furia de Alá Todopoderoso. Resumiendo, todos los medios de deshonestidad y estafa están prohibidos en el Islam. Fué proclamado como un acto de condena sin reservas. El Santo Profeta dijo su fuerte antipatía por los que lo hacen. Él dijo que no va a tener ninguna entidad que ver con ellos, no son apropiados para él. Entonces, la rectitud y la honestidad piden que el ser actúe desinteresadamente. Para que la decencia sea real debe ser veraz, y no un mero acto de idoneidad derivado del miedo o retorcido. La honestidad y la honestidad tienen que ser además una tradición de la cabeza, en vez de algo hábil como una consideración de la inevitabilidad. El Santo Profeta (la Paz sea con Él) ha dicho cuando ningún ser humano puede aferrarse a una seguridad segura, a menos que genere fuerza de magnetismo, y eso no puede lograrse a menos que uno consiga la tradición de comentar el hecho. El Santo Profeta (la paz sea con él) encarna la moralidad y la honestidad en sus comunicaciones cotidianas. Sus etiquetas eran Sadiq y Ameen, características vitales si uno está pareciendo en una corte, realizando ac beneficioso, o inclusive comportándose con la multitud casualmente. Estos valores de decencia fueron seguidos seriamente por los sucesores del Profeta. En su mensaje oficial, reforzaron y preservaron la honestidad en la organización y otras superficies de dirección. Alguien con antecedentes deshonestos fue amonestado de manera directa. Biografía del autor: Ayaz Wagho es un escritor de contenido profesional. Se ganó un nombre destacable en la escritura de contenido por medio de sus capacidades brillantes. En la actualidad está presentando sus escritos para el pack de umrah de diciembre.

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