El loto, una posición de oración

Posiciones especiales

La práctica de la oración reconoce algunas posiciones especiales. Hemos mencionado
antes la prosternación mtisnlmana como una de estas posiciones fácilmente reconocibles. También lo es la posición de rodillas con las manos unidas, muy frecuente en la oración cristiana. Vamos a mencionar otras tres, que además de clásicas, son muy recomendables por sus efectos.

EL LOTO

La posición de loto es la postura clásica de la meditación. El orante se sienta sobre el suelo o una superficie regular, cruza —podríamos decir que “entrelaza”— las piernas, y mantiene la columna vertebral erecta. Las manos suelen apoyarse en el regazo o sobre las rodillas, practicando algún mudm, salvo cuando las palmas se unen a la altura del corazón. Los ojos quedan cerrados.
Poco a poco induce un estado de calma y contemplación, con predisposición a la oración silenciosa y receptiva.
Cuando por razones físicas el orante no puede mantener las piernas entrelazadas, existe la
7(5 variante conocida como “postura del sastre”, en la cual las piernas simplemente quedan cruzadas.

Si aún así resultara difícil o fatigosa, se recurre a una variante heredada de la religiosidad egipcia: la persona permanece simplemente sentada sobre una silla. En este caso, es importante que las plantas de los pies estén plenamente apoyadas sobre el suelo, a una distancia que permita formar un ángulo recto con las rodillas. La espalda debe permanecer recta y la coronilla elevada. Los ojos se cierran y las manos realizan alguno de los tantos gestos o mudms que hemos visto.

En todos los casos, la respiración debe ser tranquila, amplia, profunda y natural.

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