Definimos correctamente las áreas del hombre

Tenemos tres áreas bien definidas, importante es no confundirlas:

1-    Área de la Naturaleza Humana
2-    Área Sobrenatural
3-    Área Preternatural.

Cuando una persona tiene premoniciones o clarividencias, de ningún modo tiene dones de Dios; se trata de alteraciones manifiestas en el área 3. Los dones de Dios pertenecen al Area Sobrenatural.
La «puerta del alma» está «tapada» por la gracia, tapada pero no cerrada, debido a que se trata de una «falla de fábrica», de una falla constitucional. Fíjense la importancia de permanecer en la gracia de Dios; nos evita la entrada de cualquier inmundicia : como espíritus inmundos o demonios, abominaciones realizadas con hechicería, macumba, ofrecimientos a Satanás desde el vientre materno, etc.

Todo lo que Dios hizo es bueno, por lo tanto esta zona de ninguna manera es mala; enferma es la implementación que el cristiano haga de esta área. Esta estructura es lo que los orientales denominan «chacras», y el de la zona frontal lo llaman «tercer ojo».

Si el cristiano tiene esta zona más abierta jamás debe incrementarla, pues al hacerlo se expone al egocentrismo y a perder la gracia de Dios . Todo lo contrario: debe renunciar a todo lo parapsicológico, entregarlo al Señor, y Él lo utilizará para su gloria. Nuevamente vemos las dos posturas: o se emplea para la propia gloria, incrementando estas vivencias paranormales a través de
técnicas corporales y respiratorias, o se las ofrece a Dios; egocentrismo o cristocentrismo.

Está comprobado que cuando un cristiano, entrega al Señor el área parapsicológica, disminuyen en cantidad sus fenómenos , y Dios le encomienda un carisma de Intercesión; le pide el Señor que ore para que no se cumpla la premonición que Él permite que él tenga. No son precisamente agradables las premoniciones.

Esta área tiene acceso a la eternidad, de allí que se cumple lo que el cristiano vio en la premonición. Pero Dios nos da el arma más poderosa para llegar a él y pedirle que cambie sus designios: la oración. Vemos una vez más el poder del Espíritu Santo en la oración de intercesión; a pedido de María, Jesús comenzó su vida pública en las Bodas de Caná al producir el primer milagro de transformar el agua en vino cuando aún no era su hora; a pedido de Esteban, Jesús transformó a Saulo en San Pablo; a pedido de Monica, Jesús convirtió a Agustín, etc.

El oriental cree en la reencarnación, por lo tanto ellos crecerían espiritualmente en la medida en que aumenten las facultades parapsicológicas a través de la apertura del tercer ojo, y en distintas reencarnaciones llegarían a salvarse. La Salvación para ellos sería fruto de mérito propio.

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