Cincuenta Puertas

Anoche cumplí 50 años, la cuarta noche de Janucá. Debbie me había anunciado una lista de postres sin gluten extravagantes y me ofertó llevar a cabo uno de mi selección. Al tener adversidades con las elecciones en relación a los regalos de Debbie, le dije que para un cumpleaños tan sustancial, sólo sería correspondiente que ella hiciera todos los postres ofrecidos. Se encontraba bromeando, algo de esta forma, pero Debbie como siempre, generosa sin medida, accedió a llevar a cabo todos ellos e invitar a algunas de mis personas preferidas a comunicar mis regalos destacables. Las escasas personas resultaron tener bastante más de 65 años. Amigos, más como hermanos que amigos, volaron desde Los Ángeles, Boca Raton, Palm Beach y St. Uno fué amigo/hermano desde 1974. Había gente de básicamente todas las etapas de mi vida adulta. Todas y todas la gente que estaban ahí se habían desviado de su sendero para ayudarme en los buenos y pésimos tiempos, y habían compartido en tiempos de alegría, patología, padecimiento y elecciones que modificaban la vida. No podría estar donde o quién soy si no fuera por ellos. Me conmovió tanto la multitud que se preocupó por venir y comunicar el instante, y robarme algunos de mis postres, que decían que eran “justos” (¡perdón! (Ofrecí conducir todas las sobras, y me han concedido las 24 horas de mi cumpleaños para agregar unas escasas libras. Nos reunimos en nuestra salón de estar, donde además nos llega a un minyan para Rosh Hashana y Yom Kippur. Justo antes del alegato obligación recordé la más reciente vez que hablé en la salón, justo antes de Neilah. En ese instante reflexioné sobre las puertas que están en desarrollo de cierre. Antes y a lo largo de Neilah, tendemos a vernos a nosotros parados fuera de las puertas, y su cierre como una pérdida de ocasión. ¿Y si, pregunté, en lugar de estar fuera de las puertas, estuviéramos parados dentro? Podíamos imaginarnos las puertas protegiéndonos a nosotros y a todo lo que ganamos sobre Rosh Hashana y Yom Kippur. Siempre me imagino que las puertas de cierre de Neilah me afirman en los patios de oración y Teshuva. No los veo como que me cierren la boca, porque aprendí por medio de lo que varios piensan, enormes sufrimientos, que Dios jamás cierra las Puertas Celestiales frente nosotros. Las puertas representan novedosas oportunidades. Un ciervo, que se niega a aceptar una ocasión de independencia, tiene su oreja desgarrada en una puerta! Las puertas celestiales nos cierran cuando requerimos custodia, pero todo el tiempo se abren hacia más oportunidades. 50 representa las 50 Puertas de Binah – Entendiendo. Contar 50 años es todo sobre admitir cuando las Puertas de la Ocasión están abiertas de par en par, invitándonos a pasar por medio de ellas a sitios todavía superiores. He atravesado muchas puertas, pero jamás se encontraba solo. Todos los que vinieron a robarme algunos de mis postres, y los varios que no podían venir pero estaban ahí en espíritu, me habían sujetado el brazo y me ayudaron a caminar por todas esas puertas. Gracias por estar ahí conmigo y por mí. Veo que las puertas se abren una vez más: Camina conmigo. Biografía del autor: Aprende y revela las profecías divinas con el rabino Simcha Weinberg de la sagrada Torah, la ley judía, el misticismo, la Kabbalah y las profecías judías. La Piedra de la Fundación es el recurso primordial para los judíos, el judaísmo, la educación judía, la espiritualidad judía y la sagrada Torah.

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