Algún milagro del Corán -I

AGUJEROS NEGROS En el siglo XX se produjeron varios nuevos descubrimientos sobre los fenómenos celestes del universo. Una de estas entidades, que se encontró hace poco, es el Agujero Negro. Se forman cuando una estrella que ha consumido todo su combustible se derrumba sobre sí misma, convirtiéndose ocasionalmente en un agujero negro con consistencia sin limites y volumen cero y un campo magnético inmensamente poderoso. No podemos consultar agujeros negros no con el telescopio más potente, porque su atracción gravitacional es tan fuerte que la luz es incapaz de huír de ellos. No obstante, tal estrella colapsada puede ser percibida por medio del efecto que tiene en el sector circundante. En Surat al-Waqi’ a, Alá impresiona sobre este asunto así, al jurar la posición de las estrellas: y yo juro por la posición de las estrellas, y eso es un juramento poderoso si sólo lo supieras. El concepto “agujero negro” fue empleado por primera oportunidad en 1969 por el físico estadounidense John Wheeler. Antes, imaginábamos que podíamos ver todas las estrellas. No obstante, después surgió que había estrellas en el espacio cuya luz no pudimos sentir. Porque la luz de estas estrellas colapsadas desaparece. La luz no puede huír de un agujero negro porque es una concentración tan alta de masa en un espacio reducido. La gravitación colosal captura inclusive las partículas más veloces, oséa, los fotones. Entre otras cosas, la etapa final de una estrella habitual, tres ocasiones la masa del Sol, acaba luego de su agotamiento y su implosión como un agujero negro de sólo 20 kilómetros (12,5 millas) de diámetro! Los agujeros negros son “negros”, oséa, velados desde la observación directa. No obstante, se dan a conocer de forma indirecta, por la tremenda succión que ejerce su fuerza gravitacional sobre otros cuerpos celestiales. Además de las representaciones del Día del Juicio Final, el versículo de abajo además puede indicar este hallazgo científico sobre los agujeros negros: Cuando las estrellas se apagan. Además, las estrellas de enorme masa además hacen que las urdimbres se perciban en el espacio. Los agujeros negros, no obstante, no sólo causan urdimbres en el espacio, sino que además rompen agujeros en él. Por eso es que estas estrellas colapsadas son conocidas como agujeros negros. Este suceso puede ser citado en el versículo sobre las estrellas, y este es otro punto considerable de información que revela que el Corán es la palabra de Alá:[Yo juro] por el Cielo y el Tariq! ¿Y qué te transmitirá lo que es el Tariq? ¡La Estrella Perforando[la oscuridad]! (Qur’ an, 86:1-3) PULSARES: ESTRELLAS PULSADORAS[Yo juro] por el Cielo y el Tariq! ¿Y qué te transmitirá lo que es el Tariq? ¡La Estrella Perforando[la oscuridad]! La palabra “Tariq”, nombre del Sura 86, procede de la raíz “tarq”, cuyo concepto básico es el de golpear lo bastante fuerte como para producir un sonido, o golpear. Sabiendo el viable concepto de la palabra como “golpear”,”pegando fuerte”, nuestra atención puede estar siendo atraída en esta sura a un hecho científico considerable. Antes de investigar esta información, observemos las otras expresiones empleadas en el versículo para detallar estas estrellas. El concepto “al-taariqi” en el versículo previo significa una estrella que atraviesa la noche, que atraviesa las tinieblas, que nace en la noche, que atraviesa y avanza, que golpea, que golpea, o estrella aguda. Además, el concepto “wa” impresiona sobre las cosas que se juran -el cielo y el Tariq. Por medio de la exploración llevada a cabo por Jocelyn Bell Burnell, en la Facultad de Cambridge en 1967, se identificó una señal de radio regular. Hasta ese instante, no obstante, no se sabía que había un cuerpo celestial que tiene la posibilidad de ser la fuente de pulso regular o latiendo más bien como el del corazón. En 1967, no obstante, los astrónomos aseguraron que, mientras la materia se regresa más densa en el núcleo mientras da un giro cerca de su eje, el campo magnético de la estrella además se fortifica, y entonces otorga lugar a un campo magnético en sus polos 1 billón de ocasiones más fuerte que el de la Tierra. Se percataron de que un cuerpo rotando tan ágil y con un campo magnético tan fuerte emite rayos que consisten en ondas de radio muy capaces en forma cónica a cada vuelta de giro

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